que la felicidad los atropelle (…) y que los días los besen (que te besen/aterciopelados)
we’ll play guitar and videogames (sunny day real estate)
son cosas que guardo en la almohada antes de dormir, consuelos para el día en que no quiera estar vivo (verano fatal/prietto viaja al cosmos con mariano)
que, acompañando a cada uno y a cada dos y a cada tres, hayan canciones de esas que en el momento de escucharlas
generan la certeza de ser MUY IMPORTANTES, que al volver a ser escuchadas van a hacer que uno se acuerde de alguien, de algo.
de una sensación, de un lugar, de una época.
y todo esto porque de repente me veo en una pieza en una plaza en una sala por escuchar una canción.
mi papá me contaba que conoció hace poco a un tipo que había sufrido de una obsesión por bajar música. el tipo en un momento metió toda la música que tenía al winamp o algo así, para poder ver cuánto tiempo tenía para ESCUCHARLO TODO. se dio cuenta que no le alcanzaba la vida.
y un día diferente pensaba de forma distinta el mismo problema. puede que de repente uno sienta haber semiagotado los temas de conversación con alguien, porque se habló mucho o porque hay una distancia de reparación no inmediata.
pero siempre hay canciones buenas para decir algo y para sorprenderse, por eso de que a uno
no le alcance la vida, precisamente.
que siempre hayan canciones.
músicas caminan al lado recortes amigos gatos nuevos tan libres tan gatos.












